viernes, 3 de mayo de 2013

Bloque III. La hora del cuento

Empezamos el tema resumiendo las características de los distintos textos:

·         Libros de autor.
 
Se les presupone una calidad artística que afecta tanto al arte literario como al arte plástico.
Los libros de autor se deben ajustar a  la edad y al momento evolutivo del receptor
Estos libros se utilizaran con los niños para leer, para enseñar las ilustraciones pero no para contar.

·         Textos folclóricos
 
Estos textos tienen interés simbólico, de fantasía, absurdo, juego.
Estos textos son para contar a los niños, no son textos para niños, si no para adultos que se pueden adaptar para contar a los niños

·         Textos con y para los niños. (lo veremos en el bloque IV)


Cuando los niños aún no saben leer o están aprendiendo, necesitan que los adultos les transmitan lo que dicen los libros.  Podemos distinguir tres  grandes formas de transmisión literarias a los niños:

v Lectura
 
Consiste en  reproducir literalmente de forma oral lo que dice el texto del libro.

La mejor forma de hacerlo es no cortar la lectura, primero leemos y luego al final enseñamos las ilustraciones o utilizar técnicas para que podamos leer y a la vez los niños vean las imágenes.

La lectura es la forma más adecuada para el segundo ciclo, porque este momento los niños se están acercando a la lectoescritura y está forma puede motivarles a la lectura.
 
La lectura aporta una información diferente a la narración, cuando leemos utilizamos el lenguaje literario que ha creado el autor. Por eso es importante que para la lectura elijamos “libros de autor” que se ajusten a la edad y al momento evolutivo del niño.  

La lectura de un texto por un adulto sirve de modelo de lectura a los niños, por este motivo, hay que vocalizar correctamente, leer despacio, ser expresivos, dar la entonación adecuada pero  no exagerar, y no hay que imitar diferentes tipos de voces.

v  La narración con libro

La narración con libro, consiste en contar un libro con nuestras propias palabras y a la vez mostrar  las  ilustraciones a los niños.

No es una lectura ya que no se lee el texto, y no es un Cuentacuentos porque se hace con el apoyo de  imágenes.

La narración con libro se usa cuando las ilustraciones, el argumento y el tema son buenos, pero el lenguaje no es bueno o es demasiado complicado para los receptores.

En este caso si se puede imitar las voces de los distintos personajes pero  no es aconsejable.  

El objetivo de la narración con libro es trabajar el desarrollo del razonamiento icónico de  los niños.

Esta técnica también  hace que los niños presten más atención, ya que están recibiendo información por vía visual y auditiva.
Este tipo de narración se puede hacer tanto en el primer ciclo de educación infantil como en el segundo ciclo de educación infantil. Pero se utiliza  sobre todo para el primer ciclo de infantil, porque son niños más pequeños.
 
v  El Cuentacuentos
 
El Cuentacuentos consiste en contar un cuento sin libro y sin apoyo de imágenes. El oyente puede seguir la historia sin ver una transición de imágenes y toda la compresión recae en dos elementos básicos: la compresión lingüística y la imaginación de la persona que  escucha,  cada cual se imagina el cuento a su manera.
 
El objetivo principal del Cuentacuentos es fomentar la imaginación de los oyentes (en este caso los niños) por eso no hay imágenes.

Esta técnica es la más adecuada para los textos folclóricos porque son textos creados para ser transmitidos oralmente, pero sin olvidar adaptarlos para los niños.

Los Cuentacuentos para niños son de carácter lúdico, y deben interactuar con el público. Por lo tanto debemos contar  la historia con nuestras palabras (no las del libro),  además hay que ver las caras de los niños, observar sus gestos, sus expresiones; y sí lo consideramos necesario,  adaptar la historia a la situación del momento.

En cuanto a las voces, en un Cuentacuentos sí podemos cambiarlas pero debemos tener cuidado y no hacerlo en los cuentos que tengan muchos personajes ya que si no se pone la misma voz siempre al mismo personaje, los niños se darán cuenta.

Antes de contar un cuento hay que estar preparado, primero hay que leerlo, después adaptarlo si es necesario y por último hacer ensayos previos antes de contarlo a los niños.
 
 

Cuando se narra, se lee o se cuenta, los niños y el maestro se pueden disfrazar y utilizar objetivos mágicos. El maestro también puede usar marionetas. 

En primer lugar voy a poner los objetivos de cada una de las formas de transmisión literarias:

Objetivos de lectura:

o   La lectura del adulto le sirve de modelo de lectura al niño. Vocalizar y ser expresivos pero no hay que imitar diferentes tipos de voces.

o   Sirve como ejercicio para la comprensión lectora.

o   La lectura, también hace que los  niños se den cuenta que el texto escrito es portador de información y una forma de comunicación.

Objetivos de la narración con libro:

o   Desarrollo del razonamiento icónico.

o   Desarrolla la observación del niño, al sentirse atraído por las ilustraciones de la lectura.

Objetivos del cuentacuentos:

o   Fomentar la imaginación y la creatividad.

Independientemente de la forma de transmisión literaria, hay una serie de objetivos comunes a todas:

o   Poner al niño en contacto con la literatura.

o   Despertar el placer por la lectura, es el objetivo primordial.

o   Transmitirles lo que dicen los libros.

o   Que desarrollen el lenguaje.

o   Capacidad de atención.

o   Que disfruten con la literatura.

o   Ejercitar la capacidad de atención y memoria.

o   Desarrollen de la inteligencia.

o   Fomentar la creatividad y la imaginación.

o   Fomentar el dialogo.

o   Fomentar una actitud crítica.

o   Se enriquece su vocabulario, favoreciendo la expresión y comprensión oral.

o   Mejorar el autoconcepto del niño.


Las fuentes en las que me he basado para encontrar los objetivos son:






  

Reflexión:
El tema de La Hora del Cuento me ha parecido muy interesante, porque le veo que tiene mucha utilidad para mi futuro profesional. Lo que me ha quedado claro son los múltiples beneficios que tienen la lectura, la narración y el cuentacuentos para los niños. Y que en función del proceso evolutivo, del ciclo, del momento,… de los niños es mejor una estrategia u otra.
En clase, Irune nos puso un ejemplo de cada una de las formas de transmisión literaria. Para la lectura nos puso el ejemplo de “El príncipe Florencio”, para narración con libro “999 hermanas ranas se mudan de Charca” y por último como cuentacuentos “La princesa y los siete bandoleros”. Esto me ayudo para ver claramente la diferencia entre las tres estrategias y coger ideas para luego poder llevarlas a cabo en la actividad del bloque así como ponerlas en práctica en un aula de infantil.

Respecto a la actividad que realizamos en el salón de actos me gusto mucho, ya que nunca había hecho una narración teniendo en cuenta todas las pautas vistas en clase. Además, me gusto oír a mis compañeros y me sirvió para comparar y mejorar en aquellos puntos en lo que había estado más floja.

En definitiva, la lectura es diversión, juego, libertad, aventura y placer.

Enlaces Webs Bloque III


PAUTAS SOBRE COMO REALIZAR NARRACIONES Y DECLAMACIONES EN EL AULA DE INFANTIL

http://www.slideshare.net/sara87/pautas-para-contar-un-cuento-presentation

Este enlace presenta  un power point que explica  10 pautas a seguir para contar un cuento: elegir el cuento, leerlo varias veces, ordenar mentalmente la progresión de la historia, visualizar a los personajes, establecer un clima relajado,...

En este blog  se dan una serie de pautas a considerar a la hora de la narración de un cuento o relato: utilizar el lenguaje adecuado, dejar volar la imaginación, transmitir entusiasmo, hacer participar a los niños…

En esta web se indican una seria de pautas para la correcta narración de un cuento.

Pautas recomendadas para narrar un cuento a un grupo de niños y niñas. Estos consejos son de Natividad Viñuales, profesora de Lengua y Literatura en la Escuela Cardenal Cisneros.

http://www.ehowenespanol.com/ayudarle-ninos-memorizar-poesia-como_49967/

En esta página se dan las pautas para ayudar a los niños a memorizar y recitar una poesía. En total son cinco pasos: comenzar por un poema breve, que el tema sea interesante para el niño, animarles a leer la poesía varias veces lentamente y prestando  mucha atención, evitar ejercer cualquier presión sobre ellos y mantener un ambiente relajado para que el niño este concentrado.
 
http://losmilagros.micolegio.es/ArchivosColegiosHCSVPSevilla_NtraSraMilagrosAlgeciras/Archivos/documentos%20pagina/infantil/MANUAL%20PARA%20CONTAR%20CUENTOS.pdf

El documento “Me cuentas un Cuento” es un manual para contar cuentos dentro del proyecto cuentacuentos de animación a la lectura. Incluye los apartados: Clasificación de los cuentos, a  cada edad un cuento, cómo narrar cuentos, diversas formas de narrar cuentos, preparar el ambiente para el cuento, formas tradicionales de comenzar un cuento,  formas tradicionales e imaginativas de acabar un cuento y actividades posteriores a la narración.

En esta Web, Isabel Bermejo nos indica las pautas a seguir para contar un cuento a los niños. Primero nos presenta los puntos a realizar “antes” del cuento: buscar el cuento, hacernos un guión, oírnos en voz cuando ensayamos, etc. En segundo lugar las pautas a seguir “durante el cuento”: presentar el cuento, mirar a los niños, controlar la voz, no sobreactuar. Por último lo que podemos hacer “después”: preguntarles si les gustó, y valorar nosotros lo que ha funcionado y lo que podemos mejorar. 


FÓRMULAS PARA COMENZAR Y TERMINAR UNA HISTORIA

http://www.elhuevodechocolate.com/cuentos/cuentos7.htm
Las fórmulas que se utilizan para comenzar y terminar cuentos suelen repetirse. Muchas han ido pasando de generación en generación, en esta página Web se han recopilado algunos principios y finales de cuento y en la relación aparecen por ejemplo:

Principios de cuentos: “En cierta ocasión…”, “En un lejano país…”, “Había una vez...”, o algunas tan largas como “Esto que te cuento sucedió en un lugar tan lejano y hace tanto tiempo que ya casi no me acuerdo...”, etc.

Finales de cuentos: “… y se acabo este cuento con sal y pimiento”, “…y colorín colorado, este cuento se ha acabado y espero que te haya gustado”,  etc.

Me ha llamado la atención la cantidad de fórmulas que hay para comenzar y finalizar. 

En esta web, Isabel Bermejo, maestra, cuentacuentos, filóloga y experta en animación a la lectura, nos presenta:
Fórmulas para iniciar un cuento, como: “En tiempo de Mari Castaña…”, “Cuando los animales hablaban..”
Fórmulas para acabar un cuento: “…y fueron felices y comieron perdices”, “…y esta historia se acabó y el viento se la llevó”, etc.

LitOral es una asociación, sin ánimo de lucro, que tiene como objetivo principal  la difusión de la Literatura Oral. Está formada por educadores, investigadores independientes y narradores orales.

En esta página, nos presenta las fórmulas tradicionales de inicio y fin de cuentos. Primero hay una introducción. Así por ejemplo nos dice que en las fórmulas de inicio se usa el pretérito imperfecto porque concede al cuento oral un valor poético añadido: “Erase que se era…”, “Vivían una vez….”. En las fórmulas de cierre, hay finales sobrios como “Ahí terminó la historia”, otras conocidísimas como “colorín colorado, cuento acabado” y todas sus combinaciones, otras que pretenden provocar una risa “y como dice Don Crispín, este cuento llegó a su fin”; en otras se quiere dejar claro un final feliz “y fueron felices y comieron perdices” y continua con más tipología.


LUGARES EN LOS QUE SE REALIZAN CUENTACUENTOS

La Comunidad de Madrid, dentro de las actividades de la Red de Bibliotecas Públicas, organiza cuentacuentos en todas sus bibliotecas. En el área de descargas hay un pdf con la programación para el segundo trimestre de 2013, indicando la biblioteca, el día y la hora.  

Esta librería tiene como objetivo promover el acercamiento de los niños a los libros. Para conseguirlo organizan talleres de teatro, animación a la lectura y cuenta cuentos.

Aunque la página es la general me refiero a la sección de “talleres”, no hay un link específico.

Club Kirico es una librería especializada en literatura infantil y juvenil con una gran variedad de actividades: cuentacuentos, talleres de animación a la lectura, encuentros con autores, taller de encuadernación…Estas actividades son gratuitas.

Esta página corresponde a la librería “Iuvenis” situada en Torrejón de Ardoz. Dispone de una gran variedad de libros para los niños, tanto en español como en inglés; de una selección de software educativo y también organizan todas las semanas actividades que diviertan a los niños. Entre estas actividades están la de Cuentacuentos para acercar la lectura a los niños de una forma divertida.  

Esta web es del ayuntamiento de Madrid y presenta, en su sección de ocio y cultura dedica a las bibliotecas municipales, las actividades de cuentacuentos para público infantil en la Biblioteca Municipal Gloria Fuertes para el primer semestre de 2013.

Tiriticuento es una compañía formada  por Ana Cristina Luch y Juan Luis Nicolás, ambos narradores orales, animadores socioculturales, titiriteros y monologuistas. Desde sus inicios han intentado conjugar  el arte de contar cuentos, con la magia  de los títeres.

Una de sus actividades es la de cuentacuentos que mezclan con canciones y actúan en centros culturales, bibliotecas y colegios.

En la página hay imágenes de los espectáculos más recientes y videos donde se puede ver como participan los niños, como se ríen y lo bien que lo están pasando.

El diseño de la página web es muy atractivo y práctico.


VIDEOS DE CUENTACUENTOS

Es una Web de la Fundación Sánchez Ruipérez. Una de sus actividades es la promoción de la lectura entre los niños.

En el apartado de “consejo” hay un bloque destinado a la narración de historias llenas de musicalidad y fantasía. Por ejemplo  “Los diez esqueletos”  que es muy divertida o  “Por el rio alto” que cuenta una historia utilizando la declamación de poemas.

Es una web de descarga de videos y yo he elegido el cuento de “La bicicleta verde” porque es el que más me ha llamados la atención. Dorotea, la cuentacuentos está disfrazada para crear un ambiente mágico y llamar la atención de los niños.

Esta web de Cuentacuentos de Salvat, con un video de presentación da a conocer los cuentos de su colección. A continuación presenta la colección ordenada por géneros: Cuentos clásicos (hermanos Grimm, Andersen,…) (70 videos), Fábulas (51 videos), Cuentos del mundo (Arabia, China,…) (50 videos), Otro cuentos diferentes (70 videos) y Canciones (39 videos).  Me ha gustado esta página porque tiene muchos videos, muy variados y  además la narración está muy cuidada  al igual que las ilustraciones.

En este video, un grupo de niños y su maestra, del CEIP Tierra de Pinares interpretan cuentos cortos y canciones dentro del aula en la zona de la asamblea. 

En esta página se pueden ver cuentacuentos realizados por Beatriz Montero. En estos videos combina la narración de los cuentos con canciones conocidas por los niños, lo cual hace que ellos participen activamente en el cuentacuentos.

En este video, se puede ver a unos niños realizando un taller de poesía en un parque de Sevilla. Me ha llamado la atención que los niños estuvieran al aire libre y también la espontaneidad con la que los niños recitaban las poesías.

jueves, 2 de mayo de 2013

Bloque II. Textos Folclóricos

Empezamos el tema definiendo “textos folclóricos” como textos tradicionales (vienen de lejos) y populares (algo muy conocido, algo de pueblo) con mucha psicología popular.

Las características fundamentales de los textos folclóricos son:

·         Son textos que no tienen autor, lo cual no quiere decir que sean anónimos (tienen autor aunque es desconocido).

·         El origen es desconocido, no ha versión original, hay múltiples versiones.

·         Estos textos se trasmiten de forma oral, horizontalmente (entre la misma generación) y verticalmente (de generación en generación).

·         Es literatura popular, no son textos infantiles, son familiares.

·         En ellos se refleja la época por la que van pasando, los sueños, los deseos, las ilusiones, la vida de la gente del pueblo; en definitiva, la sabiduría popular. 

·         Los textos folclóricos, en general, no tienen moraleja explícita; más bien tienen multitud de enseñanzas.

Dentro de los textos folclóricos se pueden distinguir tres géneros:

v Teatro

Las obras folclóricas se trasmitían oralmente de padres a hijos, lo cual implicaba que había que memorizarlas.

Los temas eran fundamentalmente religiosos (la Pasión, La Navidad); pero, también había obras con temas profanas (batallas entre moros y cristianos).

Un ejemplo son los “Títeres de cachiporra”, son marionetas, muñecos de guante de carácter tradicional, fáciles de elaborar. El guion casi siempre es el mismo, el protagonista quiere conseguir algo, el “malo” se lleva lo que quiere el protagonista. El protagonista utiliza la cachiporra, no para hacerle daño, sino para hacer que le entren las ideas. Al final, la astucia hace que termine felizmente la obra. Estos títeres invitan a la participación y el diálogo con el público, esto hace que los niños disfruten de la historia, las aventuras, la torpeza, las mentiras, los porrazos. 

v Poesía

La poesía folclórica, tanto para niños como para adultos, ha estado unida a la música y al movimiento del cuerpo. Se repite lo mismo muchas veces.

La poesía folclórica que cantaban los niños no era muy apropiada para ellos.

v Narrativa

Los cuentos folclóricos han sido los más estudiados y analizados y de los que más ejemplares hay. Es desde finales del siglo XIX y principios del XX cuando se empezaron a analizar.
 

Literatura Folclórica. Clasificación de los cuentos

Vladímir Propp (1895-1970), fue un folclorista ruso que se dedicó a analizar los componentes básicos de los cuentos populares rusos para identificar sus elementos narrativos más simples. Pertenecía a la corriente del estructuralismo y para sus estudios, recorrió Rusia e iba  por los pueblos para que la gente le contara los cuentos que conocían. La teoría de Propp se basa en un análisis estructural de la morfología de los cuentos, en este análisis se dio cuenta que, prácticamente todos los cuentos, tenían una estructura narrativa similar. Los personajes, solían desarrollar acciones muy parecidas, que Propp denominó “funciones” y clasificó los cuentos en cuatro grupos:

1.    Mitos. Propp incluye en esta categoría los textos que tienen como protagonista a dioses o a héroes. Dentro de los mitos están: - las Hagiográficas,  historia de la vida de santos; y - los Apólogos, narraciones cuyo propósito es instruir sobre algún principio ético o moral con una moraleja y a diferencia de la  fábula no está protagonizada por animales.

Ejemplo de mito puede ser la historia de Cupido y Psique.

2.    Cuentos de animales. La característica principal es que los protagonistas son animales. Propp propone una subdivisión:

o   Fábulas, son narraciones cortas y moralizantes que terminan con una moraleja. Los animales representan los vicios y virtudes de los humanos, no a los seres humanos. La mayoría de las fábulas son textos paraliterarios, no están creadas para niños de infantil. No hay que moralizar al niño, solo tiene q disfrutar de la lectura.

o   Cuentos de animales propiamente dichos, historias en las que los animales  representan a personas. Son cuentos animistas (se les atribuye vida a cosas que no tienen) y aunque presentan enseñanzas que se pueden aplicar en la vida real, no es en forma de moraleja.

3.    Cuentos de hadas, son cuentos con algún personaje mágico como hadas, ogros, duendes, gigantes, etc. Por ejemplo el cuento de “Pulgarcito” recopilado por Charles Perrault.

4.    Cuentos de fórmula. Propp incluye en este grupo una serie de cuentos que tienen como característica común que una parte del cuento hay que aprendérsela de memoria. Interesa más el efecto causado en el niño que el contenido.
      Está formado por:

Cuentos circulares a los que se les va añadiendo personajes pero siempre es la misma fórmula. Constituyen un ejercicio de memoria. Por ejemplo: La ratita presumida, van apareciendo distintos personajes y se repite la misma frase “ratita, ratita, quieres corte conmigo…”.

Cuentos mínimos: son muy cortos, en una frase se enuncia el personaje, la acción y en la siguiente la conclusión. Estos cuentos se pueden utilizar para hacer reír a los niños y para que ellos inventen. Por ejemplo: Un ratoncito iba por el campo, y este cuentecito ya se ha acabado.

También hay que destacar dentro de la literatura infantil del siglo XX a:

Gianni Rodari (1920-1980), escritor, maestro, pedagogo y periodista italiano, famoso por su fantasía y por su originalidad. Gianni Rodari hizo una importante contribución a la tarea de renovar la literatura infantil mediante cuentos, canciones y poemas. No se limitaba a inventar y escribir relatos que entretuvieran a su público, sino que lo invitaba a meterse en la historia. Su filosofía está cercana a quien cree en la necesidad de que la imaginación ocupe un lugar en la educación; a quien tiene confianza en la creatividad infantil.  Clasifica los cuentos en: cuentos de animales, cuentos mágicos y bromas y anécdotas.

Sara C. Bryan, primera cuentacuentos conocida en la historia de la pedagogía. En su libro “El arte de contar cuentos” aporta claves y consejos sobre cómo había que contar las cuentos a los niños. También hace una clasificación de cuentos según la edad del público.

 
Recopiladores y Adaptadores a lo largo de la historia

 En primer lugar vamos a distinguir entre “versión” y “adaptación”. Hacer una “versión” supone cambiar algo del texto pero sin ninguna intención concreta. En cambio una “adaptación” implica que el cambio se hace con una intención concreta.

 Los primeros libros folclóricos se empiezan a recoger en el siglo XVI, en especial los romances. Los romances son semifolclóricos porque sus autores eran personas cultas, pero al ser cantados por los ciudadanos, se convertían en populares.

Vamos a empezar a finales del siglo XVII y principios del XVIII porque es de cuando se tiene más información. En concreto vamos a hablar de los tres recopiladores, algunos también adaptadores, de cuentos folclóricos: Charles Perrault, los Hermanos Grimm y Hans Christian Andersen. Hay que tener en cuenta que ninguno de ellos eran autores de literatura infantil.

Charles Perrault, era un cortesano en la lujosa corte del Rey Luis XIV en la Francia del siglo XVIII. El Rey Sol, como también era conocido Luis XIV, para entretenerse pedía que le contarán cuentos.

Charles Perrault, aprovecho el interés del Rey Sol por estas narraciones, para moralizar a la corte con las historias de cuentos.

Empezó a buscar historias, le llamaban la atención las folclóricas, las del pueblo porque éstas no llegaban a la corte. Perrault las adaptaba con la intención de que tuvieran una  función moralizante, incluso llegó a incluir moralejas al final de las historias.

Perrault puso las bases de un nuevo género que haría historia, la de los "Cuentos de Hadas".

Por tanto Perrault fue recopilador y adaptador porque cambia la historia con la intención de moralizar a la corte de Luis XIV.

En el siglo XVIII, Perrault publicó un libro de cuentos “Cuentos de mamá Oca”, libro en el que se incluían relatos tan conocidos como Barba Azul, La Cenicienta, La Bella durmiente del bosque, Caperucita roja, El gato con botas, etc. que recuperó de la tradición oral.

Por ejemplo en el caso de Caperucita Roja la intención moralizante es prevenir a las jovencitas de la corte para que no se dejen engañar por los “lobos” que eran más listos que ellas.

 Pasando al siglo XIX, nos centramos en Alemania. En la primera mitad del siglo XIX en Europa surge el Romanticismo y los nacionalismos.

Los Hermanos Grimm es el nombre usado para referirse a dos hermanos alemanes conocidos sobre todo por sus cuentos para niños.

Los Hermanos Grimm recibieron de una editorial una solicitud para hacer una recopilación de los cuentos folclóricos típicos alemanes para que no se perdieran, con una función nacionalista. Recopilaron muchos cuentos pero no todos eran alemanes, parte de ellos habían sido recopilados con anterioridad por Perrault en Francia.

Se publicaron dos ediciones en 1812 y 1822. Los libros se hicieron muy famosos, se leían por un público muy variado y empezaron a llegar a la editorial quejas sobre los cuentos porque en ellos aparecían situaciones desagradables como muertes o violaciones.  Entonces, la editorial pidió a los hermanos Grimm que hicieran una adaptación, eliminado estas escenas. Ellos se defendían de las críticas argumentando que sus cuentos no estaban dirigidos para niños. Pero, al final accedieron y se publicó una tercera edición suavizando aquellas escenas que habían recibido críticas.

Por ejemplo, la madre de Hansel y Gretel pasó a ser una madrastra, porque el hecho de abandonar a los niños en el bosque no coincidía con la imagen tradicional de la madre de la época.

En el caso de Caperucita Roja, la versión de Charles Perrault termina cuando el lobo devora a Caperucita. La versión de los Hermanos Grimm continua, el cazador saca a Caperucita y a la abuelita del vientre del lobo, todos se sintieron felices y Caperucita siempre recordará que nunca debe abandonar el sendero, cosa que su madre la había prohibido hacer.

Por tanto, los hermanos Grimm, no son autores, son recopiladores y en la tercera edición adaptadores.

En España hubo nacionalismos, pero no recopiladores tan importantes como los hermanos Grimm.

En la primera mitad del siglo XIX, Cecilia Böhl de Faber recopiló algunos cuentos y los publicó como “Cuentos Folclóricos Infantiles”. En esa época, en España no era muy común que las mujeres escribieran libros que no fueran poesía y empezó a escribir libros con el seudónimo de Fernán Caballero. Publicó textos en periódicos y revistas.

En la segunda mitad del siglo XIX, predomina el Realismo, empieza a interesar temas de la sociedad, en especial, los de la gente más desfavorecida. En este contexto, aparece en Alemania Hans Christian Andersen (1805-1875), el cual quería ser autor teatral pero vivió de sus cuentos breves Andersen tiene dos tipos de cuentos: - Cuentos folclóricos adaptados por él a su gusto, como “La reina de las nieves” o la “La sirenita”; y - Cuentos realistas, escritos por él, son cuentos de autor y reflejan la sociedad de la época.

El cuento más conocido es “La pequeña vendedora de fósforos” que dedicó a su madre por la extrema pobreza.

El patito feo” es una autobiografía. Él venía de una familia pobre y escribiendo libros se hizo famoso, como el patito feo que al crecer fue el cisne más bonito. Andersen no llevo una vida muy agradable, no triunfaba en lo que él quería, se sentía excluido, en sus relaciones no era correspondido, estaba muy depresivo y esto se reflejaba en sus libros. Este cuento puede ser utilizado para hacer que los niños no se sientan avergonzados por sus diferencias, porque esas diferencias pueden resultar beneficiosas en un futuro.

Por tanto, Andersen fue recopilador, adaptador y autor y de los pocos que, en vida,  recibió muchos reconocimientos.

Por último, hay que destacar que ni Perrault, ni los Hermanos Grimm, ni Andersen adaptaron libros para niños.

 En España, destacó Saturnino Calleja Fernández (1853-1915), fue un editor, pedagogo y escritor español, fundador de la  Editorial Calleja.

Realizó dos importantes novedades en el mundo editorial: publicó grandes tiradas de libros y cuentos muy baratos e ilustro todos ellos con dibujos de los mejores artistas, con lo que logró unos cuentos atractivos y al alcance de los bolsillos más pobres, acostumbrando a leer a varias generaciones de niños. Alguno de los cuentos fueron compuestos por Calleja, la mayoría de escritores anónimos. Gracias a Calleja, los niños españoles conocieron a Hans Christian Andersen, a los hermanos Grimm.

De invención suya es el final de muchos cuentos: "...y fueron felices y comieron perdices, y a mí no me dieron porque no quisieron."

El padre Coloma publicó cuentos infantiles sacados del folclore español con función moralizante, pero sustituyó los personajes paganos por personajes religiosos. Introduce personajes como la Virgen, el demonio y el infierno, las calderas de Pedro Botero. A finales del siglo XIX le pidieron al padre Coloma desde la corte que escribiera un cuento cuando Alfonso XIII, que entonces tenía 8 años, se le cayó un diente. Al jesuita se le ocurrió la historia del  Ratoncito Pérez y desde entonces, este personaje se hizo popular entre los niños españoles.

En los cuentos de pueden distinguir tres elementos fundamentales:

 Propp decía que el esqueleto de un cuento era un viaje iniciático (cambio en la esencia de una persona). El protagonista empiezan en el hogar familiar, durante la adolescencia van madurando a lo largo del viaje iniciático, va superando situaciones difíciles, hasta llegar a un nuevo hogar familiar convertido en un adulto.

La mayor parte de los cuentos folclóricos irían dirigidos a los adolescentes porque tienen que madurar y buscarse un nuevo núcleo familiar.

En los cuentos además del protagonista, nos encontramos con dos roles: el “oponente” que es el que interfiere negativamente (son los escollos que tienes que superar hasta que llegar a la vida adulta) y el “ayudante  es el personaje, situación, objeto que facilita la acción del sujeto. En el caso del cuento de Caperucita Roja: Caperucita sería el sujeto, el lobo seria el oponente y el leñador el ayudante.

Hay un tercer elemento que aparece en los cuentos según Propp, son los “dones”: son elementos  que sirven de ayuda al protagonista. Hay dones materiales y también inmateriales y pueden ser positivos y negativos. Por ejemplo: la lámpara de Aladino, las piedras de Pulgarcito.

 
Reflexión.

En este bloque hemos tratado la literatura folclórica. De este tema, por supuesto conocía los títulos de muchos de los cuentos de los que hemos hablado, los cuentos de toda la vida como Caperucita Roja, La Bella Durmiente,…las fábulas como “la liebre y la tortuga”… También conocía a los autores de los cuentos, los Hermanos Grimm, Andersen,…pero sólo su nombre; ahora ya conozco un poco más de ellos. Por lo tanto con este bloque he aprendido muchas cosas.

Lo primero es resaltar el valor de los cuentos como parte de la cultura tradicional y popular. Los cuentos que se han trasmitido oralmente durante siglos de generación en generación a través de padres a hijos. Los cuentos, por tanto, es un patrimonio que es importante preservar para generaciones futuras, forman parte de la historia, de la tradición y de la literatura.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que los cuentos folclóricos no son cuentos infantiles. Siempre relacionamos cuentos con historias para niños, pero es cierto que muchos de los cuentos ya sea por su historia, por determinadas situaciones, etc. no son para niños.

También he aprendido que hablar de literatura folclórica es hablar de adaptación. La gran mayoría de los cuentos tradicionales están adaptados para los niños. Hoy en día, por suerte, sí que hay literatura infantil de autor y por tanto no es necesario recurrir a los cuentos tradicionales. Pero si recurrimos a un cuento folclórico, lo que hay que hacer es adaptarlo, convertirlo en un cuento infantil para presentárselo a los niños.

Para hacer una adaptación de un cuento folclórico hay que respetar la estructura (viaje iniciático), los roles de los oponentes y los ayudantes, el tipo de “dones” que recibe el protagonista y eliminar o cambiar aquello que no entiendan los niños.

Lo primero que hay que tener en cuenta para que una adaptación sea buena, es que no se debe partir de otra adaptación, porque si no, al final, lo más probable es que no se parezca al original. Hay que buscar libros para adultos y a partir de ellas hacer la adaptación. Además debe haber un prólogo explicativo de los criterios que se han seguido en la adaptación (el objetivo que se persigue, para que edades, etc.)

En el aula donde realice mis prácticas, la biblioteca del aula había fundamentalmente libros de autor y durante las semanas que estuve en el colegio, solamente un día mi tutora saco unos libros de adivinanzas para leer a los niños.

Los niños se sabían alguna poesía de memoria relacionada con las estaciones del año, las cuales las repetían casi todos los días.

Aplicando estos contenidos para mi futuro profesional, intentaré que los niños conozcan los tres géneros folclóricos. Lo primero que tendré en cuenta es que los textos folclóricos no son para niños y mi primera labor será la de adaptación. Para el teatro utilizaré marionetas imitando a los títeres de Cachiporra, para la poesía elegiré poemas cortos y con un tema cercano para los niños. Por último para la narrativa, tomaré como base una buena versión del cuento (recopilación de grandes adaptadores) para contárselo a los niños.

En la actualidad se dispone de una gran colección de cuentos:

“Cuentos de Hoffman” de editorial Anaya, donde se recogen cuentos de este autor, llenos    de fantasía que incorporan además otros elementos, como lo siniestro y lo misterioso.

“El libro de los 101 cuentos” de editorial Anaya es una recopilación de los cuentos más  conocidos de la tradición Europea.

“Cuentos al amor de la lumbre” de Antonio Rodríguez Almodóvar publicado por Alianza editorial. Es una recopilación de cuentos populares españoles agrupados por motivos. Agrupados por materias en los siguientes grupos: Cuentos maravillosos, Cuentos de costumbres y Cuentos de animales.

 “La memoria de los cuentos” es una publicación editada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales  que pretende recuperar los cuentos más olvidados y preservar otros que puedan perderse en el futuro.

Coco y Pío

Para esta actividad hemos hecho grupos de tres personas. Cada integrante del grupo tenía que prepararse un libro con anterioridad, para luego transmitírselo al resto de sus compañeros. Se podía elegir una de las técnicas de transmisión literaria: la lectura, la narración o el cuentacuentos. Una vez que nos habíamos contado el libro en el grupo, las tres personas, íbamos rotando de receptores sin poder repetir.

El libro que he elegido se titula “Coco y Pío” de Alexis Deacon y he utilizado la técnica de la narración, enseñando los dibujos y contando el cuento con mis palabras. Este cuento narra los lazos familiares entre dos hermanos muy curiosos: un pájaro y un cocodrilo y como su relación va cambiando a lo largo del tiempo.

Antes de realizar esta actividad en  clase, me estuve preparando en casa. Me leí varias veces el libro para aprenderme el orden en el que pasaban las acciones y luego me puse delante del espejo a narrar el cuento y así poder verme como lo hacía y ver los errores que cometía.
La primera vez que he narrado el cuento en clase me he puesto un poco nerviosa, a pesar de que lo había ensayado en mi casa. Las compañeras me han dicho que al enseñar las ilustraciones ponía demasiado el dedo y en vez de enseñárselas conseguía el efecto contrario, taparlas. También me han dicho que miraba mucho el libro y poco a ellas. A pesar de todos estos aspectos les ha gustado mucho el libro.
La segunda vez que lo he narrado estaba más tranquila y he intentado no cometer los mismos errores que antes, y así ha sido. Pero he cometido un nuevo, he hablado muy bajo. Me han dicho que he entonado y enseñado las ilustraciones muy bien.
 
Con la tercera narración, iba ganando más confianza e iba añadiendo cosas a medida que iba narrando el cuento. Mis compañeras me has dicho que lo había hecho muy bien que les había gustado mucho la historia pero que lo había hecho muy deprisa y quedaría mejor si lo narrara más despacio.
Y ya por fin, en la cuarta y quinta narración he conseguido hacerlo perfecto. He entonado y enseñado las ilustraciones correctamente, he mirado más a los receptores, he hablado más alto y más despacio.
La verdad es que esta actividad me ha gustado mucho, aunque tienes que tener en cuenta muchos factores para hacerlo correctamente: la entonación, el tono de tu voz, la mirada,…También tienes que conseguir que los receptores se metan en el cuento. Una de las veces que he narrado el libro, a medida que iba pasando las páginas una compañera del grupo iba poniendo caras de sorpresa, cariño,… esto me ha gustado mucho porque me ha hecho ver que estaba metida en la historia y que estaba expectante por saber cómo acabaría.
Además, ha sido una actividad muy útil para mi futuro laboral ya que hemos tenido la posibilidad de leer, narrar o contar un cuento ante unos receptores. Gracias a esta actividad he aprendido como narrar una historia  y gracias a las pautas que me han dado mis compañeras, puedo mejorar ciertos aspectos para el futuro.

Para trabajar esta lectura en un aula de infantil, situaría a los niños y niñas en el espacio de la asamblea, situados en forma de media luna para que todos vieran las imágenes del libro. A continuación contaría a los niños de la actividad que vamos a realizar. Antes de empezar con la narración del libro enseñaría la portada a los niños y ello daría pie a conversar con ellos sobre el escenario en el que se desarrolla la historia, los personajes que podrían salir y lo que podría pasar en el libro.  Después de la narración les preguntaría sobre qué les ha gustado, que personaje les ha gustado más… Y les preguntaría como se llevan ellos con sus hermanos, si les gusta estar con ellos, si juegan juntos, etc.…  Lo que se pretende es que disfruten de la lectura del libro.